Diabetes 2021 – La Insulina cumple 100 años

El 14 de noviembre se recuerda el nacimiento del  médico canadiense Frederick Banting (1891-1941).

En el verano de 1921, el profesor Frederick Banting descubrió en la Universidad de Toronto (Canadá), junto con su alumno Charles Herbert Best, la insulina, hormona que metaboliza los hidratos de carbono y cuya falla o ausencia es causa de la diabetes. Banting  recibió el Premio Nobel por este hallazgo y el ayudante  se quedó sin él, pero Frederick  decidió compartirlo con Best.

Gracias a su trabajo lograron disponer de uno de los productos farmacológicos más eficaces del mundo, millones de seres humanos, enfermos de diabetes, cambiaron su condena a muerte por una existencia con expectativas de vida por delante.

Pasaron de tener que morir por diabetes a  poder vivir con diabetes.

Fue una perra llamada Marjorie, el 6 de agosto de 1921 en Canadá, el primer animal diabético del mundo que recibió extracto de páncreas o la primitiva insulina. De aquí a la prueba en humanos, a la producción industrial y al Premio Nobel por el descubrimiento pasó sólo un año y medio, un insólito récord en la ciencia médica.

El 11 de enero de 1922, Leonard Thompson, de 14 años diagnosticado desde los 12, recibió una inyección de extracto de páncreas. Tras un tratamiento con una versión purificada se logró una verdadera mejoría en Leonard.  

Insulina es considerada como la primera proteína de estructura conocida, que valió el Premio Nobel a sus descubridores, cuya fórmula exacta fue determinada mucho después, en el año 1953, cambió la vida de millones de personas.

2021 – 100 años

Para la OMS (Organización Mundial de la Salud) El  Día Mundial de la Diabetes es una oportunidad para concienciar sobre un problema de salud pública mundial y sobre las medidas que pueden tomarse, colectiva e individualmente, para mejorar su prevención, su diagnóstico y su tratamiento. 

Aprovechando el centenario del descubrimiento de la insulina la OMS  pone el foco en la enorme brecha que separa a las personas que tienen, de las que no la tienen, a su alcance este medicamento imprescindible para controlar su diabetes y de los insumos para el control de enfermedad.

Es necesario proponer soluciones que permitan ampliar el acceso a la atención y a los medicamentos antidiabéticos.

Conmemoramos a Frederik Banting por su genialidad y por un hecho de tremenda importancia en la historia de la medicina y de la humanidad.

Dr. Alejandro Ugarte

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El triptófano y serotonina: paladines del bienestar

 

La serotonina, también llamada hormona del humor, es un neurotransmisor (mensajero químico) relacionado con el sueño saludable  y el buen ánimo, su concentración en el cerebro es directamente proporcional a la concentración de triptófano en tu sangre.

Los neurotransmisores son compuestos químicos que producen estimulación neuronal, lo que hace que éstas se comuniquen entre sí y trasmitan sus mensajes. Diversas investigaciones han confirmado que la serotonina es muy abundante en los lugares del cerebro que dirigen el estado de ánimo y el afecto, y por tanto, los cambios en los niveles de serotonina afectan al ánimo. Esta sustancia también actúa como el reloj interno de nuestro cuerpo, y determina nuestros ciclos de sueño y de vigilia.

El triptófano es un aminoácido esencial, es decir, que debe de ser aportado por  la alimentación. En nuestro cuerpo tendrá  cambios metabólicos que lo transformarán en serotonina.

Alimentos ricos en triptófano:

huevos, lácteos, pescados, carnes,  legumbres, frutos secos, bananas, paltas.

Huevos

La mayoría de los alimentos que incluyen proteínas suelen  contener triptófano. Es el caso de los huevos, que por cada 100 g, se estima que tienen 156 mg de triptófano en la clara y 282 mg en la yema.

Pollo

Si te sentís relajada o somnoliento después de comer un pollo, puede ser que en parte se deba al  efecto del triptófano que contiene la carne de estas aves.

Pescados azules

Los pescados azules (los más grasos), además de ser una valiosa fuente de ácidos grasos omega-3, excelentes para la salud cardiovascular, contienen cantidades importantes de lisina y triptófano

Lácteos

Sabemos que los lácteos, y especialmente la leche, favorecen la conciliación del sueño. Y es que el triptófano que contienen actúa como promotor del sueño.

Frutos secos

Si tu comida descarta alimentos de origen animal, hay fuentes vegetales de triptófano como los frutos secos:  nueces, almendras, avellanas… todos ellos son ricos en este aminoácido.

Banana

Una de las frutas con más alto contenido en triptófano es la fruta preferida de Los Minnions. De modo que comer una banana es una buena medida para prevenir el insomnio y favorecer el «buen humor».

Palta

El secreto para dormir mejor está (entre otras cosas) en llevar una dieta que favorezca el sueño. Para este propósito tu dieta debería incluir paltas.

Como ves, la alimentación guarda relación con nuestras emociones de maneras diferentes. Así como el conocimiento te da oportunidad de probar tus reacciones ante cambios favorables en tu dieta. Animate a explorarlas

Frases Nutricionales Dudosas en la Sabiduría Popular

Se dicen todo el tiempo y en cualquier ámbito, tienen un sentido lógico y hasta, a veces, riman. Pero muchos de los refranes y frases hechas de la alimentación carecen de sentido, contradicen lo que sostiene la ciencia o con el tiempo se ha retorcido su significado.

Es un recurso dialéctico sumamente eficaz: completar una reflexión o discurso que una frase hecha. Sucede en la vida diaria y el mundo de la nutrición. Sin embargo, la mayoría macanas marketineras, vetustas, populares, etc.  Si además las dicen en inglés o en latín, el efecto redobla y la credibilidad de los interlocutores se vuelve mucho mayor. Aún gana más “prestigio” cuando la frase tiene verso; ya sabes, cosas como “una manzana al día mantiene al médico en la lejanía” (en realidad, proviene de un aforismo anglosajón: ‘one apple a day takes the doctor away’). Una estrategia, la de la rima, que suele ser el terreno perfecto para los refranes.

 En cualquier caso, son apreciadas como fruto de “la sabiduría popular”, lo de sabiduría está por verse.

Elegís lo que te interesa, descartás el resto.

Muchas veces caigo en el error confundiendo lo accesorio con lo fundamental. Veamos ejemplos con algunas de las frases sobre nutrición más conocidas.

Somos lo que comemos

Fuera de contexto, esta expresión, que suele usarse para defender y proponer una alimentación saludable -si comés bien estarás sano, y si comés mal, enfermo-, está desconextualizada.

Proviene del antropólogo alemán Feuerbach quien escribió: “Si se quiere mejorar al pueblo, en vez de discursos contra los pecados denle mejores alimentos. El hombre es lo que come”. Así pues, a la hora de usar estos argumentos a mediados del siglo XIX, Feuerbach hacía referencia a cuestiones de derechos humanos -relativas al acceso de cualquier persona a suficientes alimentos de calidad- y no a los aspectos nutricionales. En su contexto, habla de reivindicaciones sociales.  

Desayunar como un rey, comer como un príncipe y cenar como un mendigo

En realidad, es una forma muy monárquica -y demodé- de pretender definir al desayuno como la comida más importante del día. Una idea que, por sí sola, da como para escribir un artículo De hecho,  la evidencia científica disponible  no le otorga la virtud de “indispendable” al hecho de desayunar. La clave no es desayunar o no: la clave es que, si decidís abrir la boca para hacerlo, elijas bien los ingredientes, porque la mayor parte de la oferta comercial de productos ‘para desayunar’ están cargados de azúcar, grasas de dudoso origen y, por tanto, de calorías y además cosas poco recomendables que características de los ultraprocesados.

Hay que beber ocho vasos de agua al día

Pouring water from bottle into glass on blue background

Ahogarte en ocho vasos, dos litros o cualquier otro volumen similar al día, carece de todo sentido lógico. Es probable que el origen de esta recomendación provenga de la interpretación sesgada que en 1945 se hizo de las recomendaciones halladas en el Food and Nutrition Board of the National Research Council que citaba textualmente: “Se podría establecer una asignación diaria de agua para un adulto en unos 2,5 litros de agua…”.

Palabras que podrían hacer bueno el consejo, si no fuera porque el mismo texto continuaba diciendo que “… la mayor parte de esa cantidad está contenida en los alimentos que se consumen habitualmente”.  Se sospecha que su popularidad actual  proviene, con pocas  dudas, de la presión de la industria embotelladora de agua. Es un  genio el que se hizo rico vendiendo agua.

Hay que comer de todo con moderación

Este concepto también adopta otros formatos como el “comer un poco de todo y un mucho de nada”, “de todo y en plato de postre”, etc. Pero no, no tenemos que comer de todo, ni hacerlo así está relacionado con mejores patrones dietéticos. Al contrario: hoy en día el catálogo y la variedad de alimentos ultraprocesados de peor perfil nutricional es tan abrumador en su oferta, que en estas circunstancias, el “comer de todo” sería más un defecto que una virtud. En tiempos de nuestras abuelas podría ser diferente, ya que solo había lo que ahora se conoce como “comida real”.

Es que en aquel entonces la variedad podría ser una virtud, ya que con ella, se podría hacer acopio de todos los nutrientes, y por tanto minimizar el riesgo de enfermedades carenciales o deficitarias, un verdadero problema en aquellos años.

En la actualidad, lo único que se consigue al promover que se coma ‘de todo’ es por un lado hacer el caldo gordo a los productores de propuestas ultraprocesadas y, no a cuidar nuestra salud.  

Hay que hacer cinco (o seis) comidas al día

Otro dogma de los comunicadores nutricionales, todavía suena como slogan publicitario

Aunque por motivos metabólicos y para evitar el riesgo de que nos entre la tentación del nefasto picoteo entre comidas.

Es que ni dos, ni tres, ni cinco, ni ochenta; recomendar al conjunto de la población un número concreto de ingestas sin tener en cuenta la variabilidad personal, los gustos, la naturaleza de las opciones escogidas y las circunstancias es, directamente, un absurdo que solo beneficia a la industria que pone en el mercado aquello que vayas a comer.

Se atribuye a Hipócrates la paternidad de esta frase. Hace 25 siglos la sentencia estaba cargada de significado. Es cierto, y no seré yo quien lo niegue, que nuestros hábitos de vida en general y los dietéticos en particular tienen un papel importantísimo en nuestro pronóstico de salud; sobre todo en materia de prevención más que de curación. Pero de ahí a pensar que alguien puede curarse de un cáncer con brócoli orgánico, o de la diabetes con lentejas verdes… claro que no.

La frase en cuestión, siendo perfectamente válida en los tiempos que se enunció, hoy, tristemente, suele ser la puerta de entrada a peligrosas falacias naturalistas -“lo natural es bueno y, si es bueno, es natural”- de cualquier índole. En ocasiones incluso causas valiosas, como el comer de forma saludable, se defienden con argumentos absurdos.

Prestemos atención a lo que comemos

Hay ocasiones en que los refranes carecen de toda lógica, tanto en su intención como en su sentido práctico. Un ejemplo claro sería el de el melón, que “por la mañana oro, por la tarde plata y por la noche mata”.

Una tontería que dice que por la noche el melón es indigesto e incluso fermenta en el estómago. Sin pretender ponernos a su altura, ante este tipo de argumentaciones “cuñadistas” solo cabe responder que en el estómago siempre es de noche. En resumen, no existe razón alguna que justifique que un mismo alimento tenga diferentes efectos en una misma persona en virtud de la hora del día y dentro de unas circunstancias razonables.

En fin…

Tené  en cuenta que ni las frases hechas ni los refranes nutricionales son ciencia, y que si nuestas tatara-tatara-tatara-abuelas fuesen infalibles, no haría falta seguir investigando prácticamente sobre nada.

Basado en un texto del Dietísta-Nutricionista  Juan Revenga

Editado por DoctorUgarte

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Salchichas, Embutidos y otras sorpresas que ¿ingerimos?.

Origen de los Embutidos

Pensá en el dicho “nada se pierde, todo se transforma”.  Cuando en un frigorífico o en la carnicería quedan trocitos de carne y grasa, que fueron retirados de las piezas que se llevó el cliente, ese material se aprovechará (reciclado) en  una variedad de productos,  como por ejemplo: una morcilla, con sangre y grasa de animales de faena. En muchos lugares el picadillo que se hace con el hígado el corazón y los pulmones de un animal terminan siendo embutidos en una tripa. Desmenuzados o picados, se  mezclan con otros ingredientes prensados y sus residuos de carne pueden proporcionar una comida de las más lujosas.

La palabra salchicha tiene una raíz latina que justamente se refiere la sal,  que en estos embutidos cumple con dos funciones sumamente importantes: la primera es impedir el crecimiento de cualquier tipo de microorganismo  y , además, disolver una de las proteínas (la miosina) para qué actúe como un aglutinante y así mantener unidos los trozos.

Antiguamente la tercera parte de la mezcla era grasa, en la actualidad muchos embutidos llevan menos grasa, reemplazada por otros productos: almidón, proteína de leche, soja, etc.

En el comercio vas a encontrar muchas variaciones de embutidos. Se los puede clasificar en:

  • Embutidos que se venden crudos y se comen recién cuando se cocinan.
  • Hay algunos que están fermentados.
  • Están también lo que están desecados al aire.
  • Otros cocinados o ahumados en diversos grados para que duren unos días o indefinidamente

Salchichería

La carne y la grasa pueden estar cortadas en trozos discretos de diversos tamaños o estar desintegradas completamente,  mezcladas y cocidas para formar una masa homogénea y  entonces el embutido puede ser casi exclusivamente carne con  grasa o incluir una importante proporción de otros ingredientes que serían desechados (pulmón p. ej.)

Las salchichas son embutidos emulsionados y cocidos,  muy consumidos. Las más populares son las salchichas de Frankfurt o salchichas de Viena así llamadas por supuesto origen en Alemania (Frankfurt) o en Austria (Viena). Tienen un interior tierno homogéneo de textura muy fina y un sabor relativamente suave. Se hacen combinando carne de cerdo, de vaca o de pollo con grasa, sal, nitritos, especias y generalmente agua adicional. Combinando los ingredientes en una mezcladora grande hasta que forman una pasta de homogénea que puede contener almidón y termina siendo similar a una salsa como si fuera una mayonesa. La grasa se dispersa de un modo uniforme en gotitas muy pequeñas que están rodeadas y estabilizadas por fragmentos de las células musculares y por proteínas musculares disueltas en sal. Una vez homogeneizada la pasta si embute en un tubo comestible y se cocina a unos 70°. El calor coagula las proteínas de la carne y convierte la pasta en una masa sólida y cohesiva.  

Debido a que su contenido de agua es relativamente alto.  Estas salchichas son perecederas y deben refrigerarse.

Apuntes:

  • Tradicionalmente los envoltorios de los embutidos eran tripas, en la actualidad la mayoría se hacen con envoltorios artificiales hechos con colágeno vegetal y papel
  • A pesar de contar con una cocción previa conviene que los embutidos frescos sean sometidos a una cocción cuidadosa como otras carnes frescas
  • Una temperatura de  70° es una cocción suave que impide que el interior llegue al punto de ebullición. Si esto ocurriera  la piel reventaría y eso haría perder humedad,  sabor y textura.

Comer embutidos es consumir carne reciclada de desechos y procesada (ultra), para muchos es materia conocida, sin embargo hay muchas personas que atraídas por la publicidad y la sencillez de su preparación, incluyen con frecuencia estos productos. No son un veneno. Solo te decimos que no es saludable su consumo.

Siempre habrá un dedicado productor artesanal que las elabora con productos nobles y seleccionados. Esos embutidos difícilmente con consigas en un supermercado.

Ya sabés…!

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Porqué las «dietas» no te adelgazan

Me acaba de llegar el libro “50 Herramientas de Coaching Nutricional”. Ya nomás en el prólogo, la primera desafiante sorpresa, el Dietista-Nutricionista español Juan Revenga hace una descripción que me parece muy acertada respecto a porqué “hacer dieta no funciona”.  En su opinión  “te dará igual que la dieta sea:  de la banana, una disociada,  la del ayuno intermitente,  la cetogénica (y si la llamás  Keto tampoco), la Herbalife, la Pronokal,  la de 1600 calorías, la de 1200 tampoco,  la de tu ginecóloga,  menos;  la de Pamela Anderson (ja ja!!). Ni la de esa Instagramer tan canchera -que además es nutricionista-,  la del índice glucémico, la del alcaucil,  la baja en grasa, baja en hidratos de carbono. Ni esa que hace una youtuber desayunando copos de avena orgánica luciendo una mini bikini, mientras ejercita abdominales”.  Todas son en un punto lo mismo.

Verás que en el mediano o largo plazo te dejarán sin resultado que acreditar como “éxito” y es más,  hay un sentido contrario que habitualmente no se menciona y es que terminás con más peso que el que tenías cuando comenzaste con ese proceso (dieta).

Si preferís miralo de este modo, es una paradoja que ninguna dieta obtenga «el resultado», es que si existiera al menos una, todo el mundo ya tendría que tener el peso que desea, aplicando esa dieta que realmente funciona.

Además ya se han comprobado de diversos estudios comparando métodos entre sí, con el fin de determinar qué dieta es la mejor. Hoy tenemos la información: ninguna dieta es mejor que otras.  Es cierto que todas consiguen (sin apenas diferencias significativas)  hacer perder peso a una cierta cantidad de personas en el corto plazo,  pero ninguna en particular consigue éxito en el largo plazo. De algún modo es bastante lógico, porque el adoptar medidas puntuales de quitar o de agregar un alimento, rara vez logra tener un efecto duradero.

Alguna vez te preguntaste porque se deja de hacer dieta o porque se abandonan,  la respuesta es simple: es que a nadie le gusta vivir a dieta, y eso es así porque cuando asumís actitudes y comportamientos que no te son habituales, sentís todo el tiempo que es un “régimen”  y estás castigada/o. Hasta  te puede servir de excusa para justificar tu mal carácter o para explicar un humor particularmente sombrío.

Dicho de una forma más académica: las dietas se abandonan porque no generan adherencia. Es difícil por no decir imposible que alguien se adhiera de por vida  algo que le resulta desagradable, que le produce discriminación o que simplemente no le compensa lo que obtiene por lo que se “sacrifica”.

Así las cosas el Coaching como estrategia en el proceso de transformación para el cambio de hábitos,  ayuda averiguar qué es lo que deseás, a identificar ventajas e inconvenientes,  y las dificultades que cada uno de nosotros puede encontrar. En definitiva el Coaching proporciona una perspectiva racional al tiempo que personal para que cada uno encuentre individualmente al camino del cambio que puede lograr para mejorar hábitos de vida,  y en este caso observar la diferencia entre un adquirir un nuevo hábito por elección frente a hacer dieta,  y que te guste claro, porque es tu decisión y eso conduce a que haya adherencia y satisfacción plena. El Coaching Nutricional no es una dieta, es una metodología de trabajo para que encuentrés tu propio camino hacia lo que deseas que pase. Con la herramientas que termines eligiendo y comprometiéndote a usarlas.

Un Coach es un facilitador, la persona que te acompaña a encontrar tus propias y más adecuadas soluciones. Para siempre, por que vos decidís lo que querés.

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Las Grasas y nosotros

Primero lo primero:  la grasa de la alimentación y la de nuestro cuerpo no son iguales.

Hay una creencia popular, “la grasa es diabólica, fuente de todos los males de la humanidad”. “es decir…si como grasa, almaceno grasa”.  Creo que hoy deberíamos desconfiar de estos dichos.

Peor y más confuso es en inglés , ya que “grasa” y “gordo” son la misma palabra: “FAT”

¿Por que almacenamos grasa en el cuerpo?

  • Cuando sobran calorías, las guardamos como grasa
  • Reservamos esa fuente de energía para contingencias, para la supervivencia, en cantidad ilimitada.
  • En cambio, sólo  podemos guardar cantidades “limitadas” de glucógeno
  • Y además, podemos hacer grasa desde cualquier fuente de energía (carbohidratos, proteínas y alcohol)

¿Y porqué se recomienda disminuir la grasa en las dietas de adelgazamiento?

A la primera vista 1 g de grasa aporta 9 calorías (o Kcal, que es lo mismo), en tanto que 1 g de carbohidrato o de proteína son  4 Kcal para cada uno. Las grasas nacen estigmatizadas. Durante años su limitación fue la base de tratamientos para adelgazar. “Evitá las grasas”, repetíamos las/os nutricionistas. Es como culpar al marcador de punta derecha por una mala campaña. Se trata de un equipo el que pierde los partidos.

¿Habría que hacer una dieta sin grasa para adelgazar?

Comparando dietas para adelgazar restringidas en… Grasa,  Carbo Hidratos (CH) o altas en Proteínas. Lográs el objetivo, sin embargo en el largo plazo, el peso que alcanzaste es muy difícil de sostener con todas.

Si por ejemplo, cambiás grasa por azúcar siempre es peor. Los CH son mas adictivos y pensando en que sacaste las grasa, subestimás las calorías,  es una trampa. Lo que debemos desaconsejar son:

  • Los alimentos con muchas calorías por porción (como un alfajor)
  • Los poco saciantes (como las gaseosas con azúcar o las galletitas)
  • Los que tiene poco valor nutritivo (bebidas alcoholicas)
  • Los que carecen de fibra o proteínas (pan, jugos de fruta)

Alimentos grasos que son “saludables”

  • El aceite de oliva
  • Los frutos secos
  • Algunas semillas
  • Los huevos
  • Pescados grasos
  • Las paltas

Productos que aún teniendo un valor calórico importante. Dan saciedad, buen sabor, nutrientes valiosos, mejoran tus recetas.

En adelante cuando veas un alimento empaquetado que diga “Bajo en grasa” (Low Fat), prestá mucha atención a lo que contiene, puede ser una versión comestible del “Caballo de Troya”

Un Informe británico reciente dice “comé grasa, cortala con los carbohidratos y evita los snaks (colaciones) para revertir la Obesidad y la Diabetes Tipo 2″.

En resumen

Se puede llevar una dieta tanto moderada como alta en grasas; el hecho de que sea saludable o no, dependerá de la calidad concreta de tus alimentos.

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Pastas: ¿Amigas o Enemigas?

La pasta no es tu enemiga, a pesar de esas torcidas teorías de que el gluten es un veneno. Las generalizaciones suelen conducir a creencias extremas y allí no caben los grises («nada me importa y como lo que se me antoja» o «no pruebes eso por que vas a morir de xxx en 2 meses» -ramatando en este caso: me lo dijo Fulana o el Dr. Mengano)

Aquí en DoctorUgarte nos complace referirnos a las evidencias (hoy que las vacunas frente al Covid nos diplomaron en Fase 3 de investigación). Las hipotesis o teorias necesitan comprobación y no casos aislados o testigos de lo que no vieron (pero creen).

La pasta es una buenísima base para preparar platos sencillos y rápidos. Si te fijas que en tu menú semanal tenga su espacio bien definido, y sabés cada cuando y cuanta cantidad vas a comer, todo en orden.

Secretito: siempre al dente y acompañada de vegetales.

Y aunque cuando pensamos en pasta la primera opción que se nos ocurre es la italiana,  hay otras culturas que la preparan las suyas con la misma maestría. Desde el cuscús de Medio Oriente o los bocaditos de arroz Asiáticos, hasta nuestros sorrentinos, etc.

Como muchas personas tienen  intolerancia al gluten y otras celiaquía. Podés optar por variantes de fideos hechos a base de arroz o legumbres  -normalmente aptos para celíacos, siempre que lo indique el envoltorio-, y variedades de trigo: candeal, con huevo, con morrón o espinaca, y hasta coloreados.

Cualquiera de estas opciones servirá para preparar este plato, igual que también podemos añadir o quitar ingredientes vegetales según el gusto y la temporada, tal cual o ajustando algunos puntos de la cocción en algunos casos. Por ejemplo, si en lugar de berenjena vas a cocinar otra hortaliza que requiera de una cocción corta como zucchini, champiñones o morrones, te recomiendo cocinarlos poco tiempo y a fuego fuerte para que conserven la textura crujiente.

Respecto al uso de picante, en ambos casos opcional. Yo le añadí el picante al final porque así es como me gusta.

Ingredientes

Para 4 personas

  • 350 g de fideos al gusto (yo usé spaghettis integrales)
  • 2 berenjenas medianas
  • 8 dientes de ajo
  • 2 cebollitas de verdeo (con sus tallos)
  • 2 cucharadas de maníes picados
  • 1 cucharada rasa de semillas de sésamo
  • Salsa de soja al gusto
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Picante al gusto o Pimienta negra recién molida

Preparación

Sacale la capa exterior de la cebollita y cortala en tiras. Sacá la capa exterior de los ajos y cortalos en trozos de un centímetro.

Quitale el pedúnculo a la berenjena y cortala en dados; si tiene muchas semillas, salala un poco y dejala un rato sobre un colador.

Poné tus vegetaless en una sartén -grande, tienen que caber las verduras y los fideos ya que terminarás la cocción allí- con un poco de aceite y cocinalas a fuego medio hasta que estén a punto y doradas.

Cociná los fideos en agua hirviendo con sal según las instrucciones del fabricante, intentando que el final de la cocción coincida con el momento en el que estén listas las verduras. Añadí la pasta cocida a la sartén con las verduras, condimentá con salsa de soja y removés bien durante un minuto para que todo se integre bien.

Serví los fideos con los vegetales, decorá con el tallo del verdeo picado, sésamo, los maníes picados gruesos y picante o pimienta al gusto.

Para la polémica: ¿le agregás queso rallado? Para mí, si hay picante sobra el queso. Que además le suma calorías y sal a la preparación.

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Ideas para optimizar la (auto) motivación

Todos los días se acercan a verme personas que desean bajar de peso, corregir su colesterol o mejorar el control de su diabetes. En todos los casos esas personas deberán participar activamente del proceso o tratamiento. No siempre están listas para iniciar acciones, que cambiarán poco o mucho su «estilo de vida». Si estás en esa situación. ¿Cómo motivarte?

Auto-Motivación

La motivación es una palabra compuesta (“motivo” para la “acción”)  La automotivación es básica, aunque haya también un impulso externo que te anime a la acción, sos vos quien acepta el desafío y se pone en movimiento.

La motivación es intangible, en ella aparecen retazos de nuestra infancia, educación, experiencias personales y cercanas,  elementos de nuestra vida que fijan las creencias que nos llevarán a decidir a qué le damos importancia y a qué no.

La automotivación se puede definir como el proceso que inicia, conduce y sostiene las conductas orientadas a lograr un objetivo. Aporta la energía, orientación y persistencia, necesarias para avanzar cuando el escenario de nuestras acciones es, digamos: incómodo.

La capacidad de automotivarse es fundamental para vivir el día a día con ganas, intensidad y actitud positiva.

Ideas para potenciar la automotivación

Fijate metas: diarias y semanales. Los objetivos importantes, conviene dividirlos en pequeñas metas que al alcanzarlas, te animen a continuar.

Tené conciencia de tus fortalezas, apoyate en ellas siempre que lo necesites.

Si no tenés ganas, hacelo igual. Así de simple. No procrastines, si hay que hacerlo porque es bueno para vos, para cumplir tus objetivos, etc., lo hiciste y luego te felicitás por haberlo completado.

¿Con quién te relacionás? Escapá de la gente tóxica y vinculate con aquellas que te potencien y empoderen. Las personas que viven para quejarse te quitan energía.

Creá hábitos que te aporten cosas positivas. Practicá ejercicios, comé bien (saludablemente) , meditá sobre tus logros, escuchá música que te ponga para arriba… En definitiva, practicá rutinas que te entrenen en la tareas necesarias a tus objetivos. “La práctica hace al experto”.

Prestá mucha atención a como te hablás.  Sos la persona con quién más hablarás en tu vida. El dialogo interno, esa voz interior, puede ser tu mejor consejera o tu peor enemigo. Los pensamientos que tengas te llevarán a los emociones y sentimientos que vivas. Fijate cómo te hablas en cada momento y si esa voz, tono, etc., es adecuado para alcanzar tus objetivos. En caso de no serlo, cambialo porque podés.

Premiate. Es una forma de reconocerte el trabajo bien hecho, los logros conseguidos o los pequeños hitos que te acercan a ellos. Es un modo de ponerte en valor. Con cuidado, el premio debe ir en el sentido de tus objetivos, no debe alejarte de tus metas.

Finalmente, dejate ayudar, de lo contrario te quedás encerrada/o en creencias del tipo: «esto no es para mí», «yo no voy a poder» «en estos momentos me es imposible» etc. etc. Siempre se encuentra el camino cuando hay una buena motivación.

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Cómo se detecta y diagnostica la enfermedad celíaca

Cada vez más escuchamos hablar de la enfermedad celíaca o “celiaquía”. Si no sabés de que se trata, hoy te lo cuento.

Afecta a quienes son genéticamente susceptibles.   Muchas personas tienen enfermedad celíaca sin saber que la padecen. ¿Por qué?,  te lo voy a explicar a continuación, y en qué consisten las pruebas para detectar la celiaquía

Hay dos análisis de sangre que pueden ayudar a diagnosticarla:

  • Las pruebas serológicas buscan anticuerpos en la sangre. La presencia de esos anticuerpos indican una reacción inmunitaria al gluten (una proteína presente en algunos cereales: trigo, avena, cebada y centeno. De ellos surge la leyenda “SIN TACC”).
  • Para descartar la enfermedad celíaca también pueden usarse pruebas genéticas para antígenos (menos utilizadas).

Es importante que antes de hacerte una prueba para detectar enfermedad celíaca no estés haciendo una dieta sin gluten. Si eliminas el gluten de tu dieta, los resultados de los análisis de sangre podrían parecer normales.

Si los resultados de las pruebas indican enfermedad celíaca, es posible que tu médica/o indique más exámenes.  

La enfermedad celíaca (EC) es una enfermedad que afecta a alrededor del 1 % de la población y es más frecuente (el doble) entre las mujeres.

Para que exista un diagnóstico, tiene que haber una sospecha de enfermedad. Y esta sospecha muchas veces no se da.  Hay quienes que continúan pensando en la celiaquía como en una enfermedad de niños con diarreas. Hay que ir más allá, porque se trata de una enfermedad que puede ser vinculada con otras patologías metabólicas, óseas, dermatológicas, etc.  Porque los celíacos adultos pueden estar siendo tratados de enfermedades que no tienen, y peregrinan por los consultorios médicos.

Pruebas para diagnosticar la celiaquía

Una vez existe esa sospecha, hay un proceso de pruebas para hacer el diagnóstico:

  • Pruebas serológicas

En ellas se buscan anticuerpos específicos en sangre: anticuerpos antigliadina (AGA), anticuerpos antiendomisio (EMA), anticuerpos antitransglutaminasa tisular (AAtTG) y deamidada (DGP). Estos marcadores son muy útiles para el diagnóstico, especialmente cuando no hay síntomas digestivos. No obstante, que los resultados sean negativos no excluye que haya enfermedad celíaca, y se necesitan otras pruebas.

  • Pruebas genéticas

Casi la totalidad de los pacientes celíacos son positivos en los genes HLA-DQ2 o HLA-DQ8. Por eso, el estudio genético tiene un alto valor predictivo negativo: si el paciente no es positivo, casi con toda certeza no será celíaco.

  • Pruebas de anatomía patológica

Todos los celíacos tienen atrofia en las vellosidades intestinales. Por tanto, la biopsia intestinal es la prueba de oro para la certeza en el diagnóstico y, además, medir el grado de la afección. Como se trata de una prueba invasiva y molesta, se suele omitir en aquellos niños en los que las pruebas serológicas y genéticas han resultado positivas.

Vellosidades normales vs Vellosidades planas (atrofiadas)

El seguimiento

Iniciado el tratamiento el profesional debe asegurarse de que tus síntomas hayan respondido a una alimentación sin gluten. Controlará tu respuesta con análisis de sangre.

Para la mayoría de las personas con enfermedad celíaca, una alimentación sin gluten permitirá que el intestino delgado sane. En el caso de los niños, esto suele llevar de tres a seis meses. Para los adultos, la curación completa puede tomar varios años.

Si continúas teniendo síntomas o si los síntomas reaparecen, podrías necesitar una endoscopia con biopsias para determinar si el intestino ha sanado.

Si te diagnosticaron enfermedad celíaca, deberás evitar todos los alimentos que contengan gluten. El médico te derivará a un/a  Nutricionista que ayudará a planear una dieta saludable sin gluten.

Mirá bien las etiquetas

Evita los alimentos empaquetados, a menos que estén etiquetados como sin gluten o que no tengan ingredientes que contengan gluten. Además de cereales, pastas y productos horneados, otros alimentos envasados que pueden contener gluten incluyen los siguientes:

  • Cervezas
  • Aceto balsámico
  • Dulces
  • Salsa en sachet
  • Salchichas
  • Mezclas de arroz
  • Aderezos para ensaladas y salsas, incluida la salsa de soja
  • Snacks, como nachos y papitas fritas
  • Seitán
  • Sopas

La avena pura no es dañina para la mayoría de las personas con enfermedad celíaca, pero la avena puede estar contaminada por el trigo durante el cultivo y el procesamiento. Deberás preguntar a tu medica/o si podés intentar comer pequeñas cantidades de productos de avena pura.

Alimentos permitidos

Muchos alimentos básicos están permitidos en una dieta sin gluten, incluidos los siguientes:

  • Huevos
  • Carnes frescas, pescado y pollo que no estén empanadas, rebozadas ni marinadas
  • Frutas
  • Lentejas, garbanzos
  • La mayoría de los productos lácteos, a menos que empeoren tus síntomas
  • Nueces
  • Papas
  • Hortalizas
  • Vino y licores destilados, sidras y bebidas alcohólicas
  • Los granos y almidones permitidos en una dieta sin gluten incluyen los siguientes:
  • Amaranto
  • Harina de maíz
  • Harinas sin gluten (arroz, soja, maíz, papa, porotos)
  • Quinoa
  • Arroz
  • Tapioca

Estrategias de afrontamiento y apoyo

Puede ser difícil y estresante seguir una dieta completamente libre de gluten. Aquí hay algunas maneras para ayudarte a afrontar la situación y sentirte con más confianza.

Educate y enseñá a tu familia y a tus amigos. Ellos pueden apoyar tus esfuerzos para lidiar con la enfermedad.

Seguí las recomendaciones de tu médico. Es fundamental eliminar todo el gluten de tu dieta.

Unite a un grupo de apoyo. Puede que te resulte cómodo compartir tus desafíos con personas que enfrentan retos similares. Hay Organizaciones en todos los países. Buscalas por Internet,  te pueden ayudar a enfrentar tu vida «lejos del gluten».

Nota Editada por Doctor Ugarte

Fuentes: Eroski Consumer/Clinica Mayo

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Todos los contenidos de doctorugarte.com tienen un propósito informativo. En ningún caso sustituyen el consejo, consulta, diagnóstico o tratamiento de tus médicos.

5 consejos para evitar comer emocionalmente

¿Las emociones te hacen comer?

El deseo de comer, muchas veces,  no tiene nada que ver con un molesto ruido en el estómago que le dice que “necesitás comer”. Ocasionalmente, es posible que sientas un fuerte antojo por ciertos alimentos específicos, que te reconfortan (y engordan). Es posible que llegues a percibir que estos antojos ocurren durante momentos en los que también estás  experimentando emociones importantes.

Si descubrís que comés cuando está ansiosa, triste, enojada o preocupada, es probable que sea un “hambre” emocional. En momentos como estos, también es más probable que comas en exceso o sin pensar que lo que  estás comiendo.

5 tips para dejar de comer emocionalmente

Algunas estrategias te pueden devolver el control de tu alimentación y hacerla a conciencia.

  1. Identificá los factores desencadenantes. Llevá en un cuaderno el registro de tus alimentos: anotá lo que comés, cuándo y qué estaba pasando en el momento de esa comida o colación. Así luego, usás esa información para saber que te lleva a comer cuando no es oportuno o necesario.
  2. Reconocé las señales. Aprendé la diferencia entre los signos reales del hambre y cuando el hambre emocional.  Como resultado te será más fácil actuar cuando veas que te va a venir un atracón emocional.
  3. Deshacete de los alimentos que muy probablemente te provoquen atracones. Reorganizá tu alacena, heladera, etc. Verás que podrás tener una alimentación más saludable y …bajarás de peso.
  4. No te saltees comidas.  Esto casi siempre conduce a comer en exceso o a picotear bocados de alimentos no recomendables. Si  comés cada cuatro o cinco horas vas evitar también los signos reales de hambre.
  5. Programá  alternativas a la comida.  Si tuviste un día difícil o querés celebrar un éxito, buscá formas de relajarte que no pasen por comer o beber, como caminar, darte una ducha, jugar con tu mascota, cambiarte de ropa, escuchar música, cantar, etc.

Y si no te sale bien: seguí adelante. Es difícil dejar de comer emocionalmente. Cuando tropieces, perdonate y vas de nuevo al día siguiente. Aprender de nuestros errores y enfocarnos en lo positivo nos ayuda a encaminarnos al objetivo deseado: bajar de peso.